sábado, 23 de abril de 2011

Veinticinco conversaciones. Harold Alvarado Tenorio. Primera edición virtual NTC ..., Abril, 2011. 280 páginas.

Publica y difunde: NTC …* Nos Topamos Con

http://ntcblog.­blogspot.com/ *, ntcgra@gmail.com . Cali, Colombia,

NTC ... agradece al poeta HAT su colaboración y

la autorización para publicar esta NTC ... Edición Virtual

.

Serie Tierra Baldía. Ediciones UNAULA

Marca registrada del Fondo Editorial “Ramón Emilio Arcila”

Veinticinco conversaciones. Harold Alvarado Tenorio

Primera edición impresa: marzo de 2011. 280 páginas

ISBN: 978-958-8366-21-0

Hechos todos los depósitos legales

© Harold Alvarado Tenorio

© Universidad Autónoma Latinoamericana

Dirección Editorial: Jairo Osorio Gómez

Diseño, diagramación y carátula: Leonardo Sánchez Perea

Presidente de la Universidad: Orlando Gómez Gómez

Vicepresidente de la Universidad: Jorge Monsalve Rubio

Rector: José Rodrigo Flórez Ruiz

Hecho en Medellín - Colombia. Impreso por L. Vieco e Hijas Ltda.

Universidad Autónoma Latinoamericana

Cra. 55 No. 49-51 Conmutador: 511 2199. www.unaula.edu.co

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ÍNDICE y CONTENIDO

(Click sobre las imágenes para ampliarlas. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)

A

Alberto da Costa e Silva 135

Alonso Zamora Vicente 57

Ángel González 79

Antonio Caballero Holguín 215

D

De la interviú 9

E

Elkin Restrepo 179

F

Francisco Brines 143

Francisco Massiani 209

Francisco Umbral 161

G

Gregorio Prieto 13

Guillermo Cabrera Infante 125

J

Jaime Gil de Biedma 115

Jaime Jaramillo Escobar 153

J. G. Cobo Borda 253

JM Caballero Bonald 91

Jorge Luis Borges 23

Jorge Valderrama Restrepo 199

Juan Liscano 49

L

Luis Antonio de Villena 267

M

María Kodama 191

P

Paul Bowles 43

Pedro Gómez Valderrama 69

R

Raúl Gómez Jattin 223 *

Raúl Rivero Castañeda 233

Rogelio Salmona 109

S

Severo Sarduy 169

.

LA EDICIÓN VIRTUAL NTC ... (280 páginas)

*** En formato Google Doc (pdf)

Veinticinco conversaciones. Harold Alvarado Tenorio. Marzo 2011.pdf

https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0B-ABjQmYGMXbMjk0OTEyOGMtZWY3ZC00NWQ3LThhYTEtZjYyNTFlN2ZmODQz&hl=en

*** En formato ISSUU (pdf)

http://issuu.com/ntcgra/docs/25.conversaciones.hat

*** En formato SCRIBD (pdf)

http://es.scribd.com/doc/53680399

http://es.scribd.com/doc/53680399/Veinticinco-Conversaciones-Harold-Alvarado-Tenorio-Marzo-2011

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De la interviú

Por HAT

Los arqueólogos han señalado el 13 de junio de 1859 como el

momento cuando hizo aparición en el periodismo la entrevista.

Horace Greeley [1811-1872], uno de los fundadores del partido

republicano y director del New York Tribune, donde escribieron Marx y

Engels, conversó con el líder de la Iglesia de Jesucristo de los Santos

de los Últimos Días en Salt Lake City. Un reportaje [Two Hours With

Brigham Young] donde se interesaba por la persona misma, entrevista

en sus propias palabras. Era, entonces, un fingido monólogo que

delataba el temperamento del interlocutor. “¿Debo, inquirió Greeley

a Young, entender el mormonismo como una nueva religión, o simplemente un desarrollo del cristianismo”? Había nacido la interviú.

.

Desde niño he sentido fascinación por las pláticas entre

escritores y artistas, que conocí de primera mano cuando a nuestras

casas llegaban visitantes y junto a varios de mis tíos maternos se

desarrollaban extensas conversaciones en torno a la poesía, la historia

y la política. Tres de ellos fueron ejemplares en el arte de conversar:

Pablo Julio, Rogerio y Antonio José sabían de memoria, incluso en

otras lenguas, poemas y canciones, en especial letras de tangos,

fados y coplas, que hacían de las tertulias momentos memorables.

Luego, al llegar a Bogotá, esas tenidas vinieron a repetirse en la

cafetería El Cisne, donde asistí a diálogos entre los miembros de la

Generación de Mito que allí caían cada tarde. Y en la universidad

pude conversar y oír charlar algunos de mis maestros: Jorge Zalamea

Borda, Jean Bucher, John Neubauer, Óscar Gerardo Ramos, Antonio

García Nossa, León de Greiff o Gerardo Molina.

.

Pero fue en España donde descubrí que el género, inventado

por Sócrates y sus discípulos, tenía vida propia. Fueron muchas

las que leí en Triunfo, un semanario que publicaba conversaciones

con escritores siguiendo el modelo de transcripción pregunta corta/

respuesta extensa; hice algunas, comenzando con JM Caballero

Bonald, cuyas versiones originales y actualizadas aparecieron en

diarios hoy desaparecidos. Luego, y por esas cosas del destino,

Caballero Bonald me llevó hasta Ángel González, y éste, a Jaime Gil

de Biedma, quien con su descomunal erudición me dio a conocer que

el término derivaba del latín, donde significaba “los que van entre sí” y

que en francés entrevoir significaba lo vislumbrado, o lo entrevisto.

Debo también a él haber leído fragmentos de The Life of Samuel Johnson

del noveno Laird Auchinleck, las Specimens of the Table Talk of Samuel

Taylor Coleridge, recopiladas por su sobrino, las de Samuel Behrman

con Max Beerbohm, que conservaba en algunos números sueltos The

New Yorker y en Portrait of Max: An Intimate Memoir of Sir Max Beerbohm y

los interviú-poemas de Walter Landor, cuyas Conversaciones imaginarias

dijo, era lo que yo debía hacer, ya que se negaba, por el momento, a

concederme la que yo solicitaba.

.

Hay quien dice que los grandes conversadores murieron a

mediados del siglo pasado, y quizás sea cierto. Cosa que puede

notarse en estos diálogos que publico ahora, donde a medida que

avanzamos hacia el siglo XXI, los interlocutores tienden a la respuesta

sintética y evitan extenderse, ahorran los circunloquios y las gracias

propias de la conversación, como si alguien estuviera esperando

detrás de la puerta.

Conversar es un placer, quizás el único que puede disfrutar un

artista de la palabra. Para serlo deben los interlocutores ser maestros

en la dicción, los tonos de la voz, la expresión de los gestos y la

vivacidad de los ojos, que hablan también con el alma. Que ya no se

ejerza este arte no es culpa de la televisión ni la radio ni la ruina de

la educación; el mundo ahora sólo piensa en ganar dinero y se dedica

a ello. Hoy no se escriben libros para el gusto y disfrute de los días

que uno tras otros son la vida, sino para obtener poder. El mundo ya no

habla, solo escucha, obedece, duda, pero ni conversa ni discute, si

no está en terreno asegurado.

.

Entre las varias charlas que aquí reproduzco recuerdo vivamente

la de Borges, que era una caja de música. Nada le era ajeno. Podía

hablar de tantas cosas que había leído y vivido que, como se sabe, sus

entrevistas hacen parte de sus obras incompletas. También tenían ese

don Cabrera Infante, Alberto da Costa e Silva y Francisco Umbral, con

quienes bien podía uno pasar tardes enteras conversando sin que se

sintiera el agobio que depara el paso del tiempo. Pero la orquesta de

cámara entre todos ellos era Jaime Gil de Biedma, apenas comparable

con Borges, pero salpimentado de la gracia plena y la impertinencia

de quien destilando erudición convencía ironizando acerca de los

opacos pliegues de la existencia y el arte, con ese aire, tan suyo, de

parecer descuidado y distraído. Era un maestro hablando de poesía,

recitando versos castellanos y franceses, letras de jazz o frases que

había oído en los trenes y sus enormes y prolongados viajes.

.

En su memoria publico este volumen.

HAT

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* Muestra de dos páginas de la edición impresa (223 y 234). (Click sobre las imágenes para ampliarlas. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)


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