sábado, 23 de junio de 2012

Con tres heridas yo. Beatriz Vanegas Athías. Caza de Libros. Abril 2012.

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* Se actualiza periódicamente. Junio 23,  2012

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Con tres heridas yo 
Beatriz Vanegas Athías 
Caza de Libros
Ibagué, Abril 2012
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CAZA DE LIBROS
Colección Poetas del Siglo XXI
Allí detalles del libro y la autora
Matriz: 
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Edición digital del libro completo: 
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BEATRIZ VANEGAS ATHÍAS
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Majagual, Sucre, 1970. Poeta y cronista.

Vive desde hace siete años en Floridablanca. Cronista de los diarios El Meridiano de Sucre, Vanguardia Liberal de Bucaramanga, El Universal de Cartagena. Trabajos poéticos suyos han sido incluidos en antologías, revistas y portales digitales.

Premio Nacional de Poesía Universidad Externado de Colombia con el libro Abriendo las piernas a la carne (Lealon, Medellín, 1994); Premio Departamental Fondo de Mixto de Sucre con el libro Galería de perdedores (Lealon, 2000); Premio Internacional de Poesía Pilar Paz Pasamar de Jerez de la Frontera, España,  en 2010 con Saga de los desterrados.  En 2006 publicó el poemario Los lugares comunes (SYC, Bucaramanga).En 2011 Divulgación Cultural de la Universidad Industrial de Santander publicó su libro Crónicas para apagar la oscuridad.

Es Miembro Organizadora del Encuentro Internacional de Mujeres Poetas de Cereté. Editora de la ESPIRAL, Revista de Docencia e Investigación del Centro de Estudios en Educación de  la Universidad Santo Tomás, Bucaramanga.
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Enlaces sobre la Poeta: 

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Sus blogs: http://beatrizvanegasathias.blogspot.com/ y http://lasnochesdesaramalacara.blogspot.com/
http://laseleccionesafectivascolombia.blogspot.com/2009/03/beatriz-vanegas-athias.html
http://www.facebook.com/beatriz.vanegasathias
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CRÓNICA DEL PATIO

Se alza en el corazón del patio,
un palo de mango de azúcar
habitable como catedral del sabor.
Se trata del mango que le ganó
la guerra al calor sofocante de la infancia.
Se trata del mismo árbol alegre
que le sonrió a la creciente
y nos enseñó la geometría de la luz.
Vuela en el patio
una brisa entrenada
en corregir el rumbo de los pájaros,
una brisa dueña del agua
de las tres tinajas
que guardan en su vientre
tres tristes ranas
para mayor dulzura de la sed.
Vive en el patio un silencio de tres de la tarde
que acompaña la melodía
de un acordeón agonizante;
persiste el lirio
de hojas como espadas que dan risa,
y están las noches en que la luna
se troca en sol,
y otras en que estalla y se desgaja
como chubasco de estrellas
encantada con su oficio de farola.
Crecen en el patio unas piedras
que poseen la nocturna virtud
de convertirse en sapos,
y hay un olor a limonero
y una paloma tierrera que
aprueba la tarde bulliciosa,
y también están tus ojos inefables
que siempre miran conmigo
aunque habiten otros patios.


CRÓNICA DEL DOLOR

1

Rebosante de salud
me despedí del día
pero llegó la noche
con sus pasos furtivos
y me trajo su dádiva
puntual y certera:
una caja de Pandora.

2

Bajó la tarde sin dueña
y habita el dolor en mis ojos,
estas tardes perdidas
en llantos que no alivian,
estas  tardes de noviembre
cuando el rostro
no desea habitar el cuerpo
y la  mirada sueña ser
un tatuaje impasible.

3

Con el paso de las tardes
¿Quién habla del  placer?
Yo quiero ser diciembre,
y alejar este temblor misterioso
que habita mis sienes.
Yo quiero ser diciembre,
 y dormir tan sólo una noche
sin este barco anclado
en mi mirada. 

4

Señor Dolor:  
no el de la ausencia
no el del desamor
no el de la crueldad.
Señor Dolor
de mis noches diurnas,
si decides marcharte
que la luna disponga
una almohada serena.
Si decides marcharte
hazlo tibiamente y sin afán
y que sea larga tu ausencia
mientras me acostumbro
al don desconocido de la paz.

5

Hay un río de fuego
que atraviesa mi mejilla,
hay un río de fuego
que borra el mapa
del recuerdo.
Cuando exhausta
siento cercana
la orilla deseada
no puede la sonrisa sonreír:  
El mar del insomnio
inicia su reto
lento  y acompasado
hasta convertir mi rostro
en un puñado 
de ceniza  enloquecida.
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lunes, 18 de junio de 2012

"Silencio" en EL JARDÍN DE LA POESÍA Antología. Tomo I. Presentación, Junio 28, 2012. Bucaramanga.


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"Silencio" en EL JARDÍN DE LA POESÍA
Antología. Tomo I.



*** 28 de junio, 2012, Bucaramanga, en vivo y audio por internet,  7:00 pm
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"Silencio" en EL JARDÍN DE LA POESÍA, Antología.
Tomo I.  PRESENTACIÓN.

Selección de poemas:  Beatriz Vanegas AthíasPresentación:  Juan Gustavo Cobo-Borda. 

Lugar: patio español de la Sede UIS Bucarica.  Bucaramanga-Colombia. En internet:  emisoras.uis.edu.co , En la radio:  96.9 FM y 670 Khz. Informes:  Claudia Patricia MantillaDurán , claumantilla@gmail.com

Prólogo

Por IdaniaOrtiz, Raúl Moreno y Claudia Patricia Mantilla.

UN JARDÍN DE ANTOLOGÍA*

La existencia de El Jardín de la Poesía ha tenido la suerte del círculo que al expandirse, en lugar de romper su forma, abarca de manera generosa  más territorio.  Y en ese insuflarse de vida, sin riesgo a romperse, se ha nutrido permanentemente de un ir y venir entre la metáfora y la realidad. 

Nació como metáfora que pretendía satisfacer un sueño de un puñado de locos que creyeron en su momento, que para vivir el verso poético no se necesitaba sino inclinar la cabeza a la sombra de un árbol y contemplar el fruto que se abría hoja a hoja entre  las manos.  Y así bajo la seducción de un libro de Cavafis, de Jattín, de Wilde, de Rimbaud o de los Nadaístas, reconocer que no había límites entre la metáfora y la realidad, y que el ritual de la lectura sólo requería de corazones libres y sedientos de otras realidades.

Jorge Valderrama Restrepo, Erwin Ortiz Latorre y Meira Delmar, aunque ya sus vidas ausentes de estas realidades, fueron en su momento – año de 1993- metáforas inspiradoras de este Jardín.

Hoy apoyado en el respaldo contundente de Luis Alvaro Mejía Argüello, Director Cultural de la UIS, El Jardín de la Poesía se robustece y florece, ofreciendo al público de Bucaramanga, desde el 7 de Diciembre de 2005, un espacio inigualable en el Patio Español de la Sede UIS Bucarica.

El ritual de la palabra acontece en el patio español donde poetas provenientes de diferentes departamentos del país comparten su mirada, su voz que también puede escucharse en la radio, cómplice por excelencia de la imaginación, el “no lugar” que desata caminos insospechados por los que transita la palabra.

En esta Antología podremos encontrar todas las voces que se han hecho sentir los últimos jueves de cada mes, durante 7 años consecutivos:   Omar Ortiz, Andrea Cote, Juan Manuel Roca, Lucia Estrada, Ramón Cote Baraibar, José Zuleta, YiramaCastaño, X-504, Jotamario Arbeláez, Luz Helena Cordero, Juan Felipe Robledo, LuciaDonadío ( 1 ) , Hugo Jamioy Juagibioy, Juan Gustavo Cobo Borda, entre las múltiples presencias.

Como verdes fueron sus orígenes El Jardín volverá a llenar parques, plazas y ciudades, espacios abiertos que recuerden el poder del lenguaje en nuestros días.

Idania Ortiz, Raúl Moreno y Claudia Patricia Mantilla.
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* Nota: Los enlaces, respetuosamente, son de NTC ... . 
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* Se actualiza periódicamente. Junio 17,  2012
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viernes, 15 de junio de 2012

Palabras sobre el libro de Juan Manuel Roca, Galería de espejos. Por Armando Romero. Cincinnati, 15 de junio de 2012.


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Palabras sobre el libro de Juan Manuel Roca, Galería de espejos.
Pensamientos de un crítico académico colombiano, no de un “crítico nadaísta”.
Lo que suscitó en mí su lectura. No es una valoración crítica sino reflexiones que se desprendieron de su lectura.
Por Armando Romero  ( 1 )*

Mis queridos amigos de NTC … ,
         Gracias a las  publicaciones de NTC ... y luego  a la generosidad de Juan Manuel Roca, quien me lanzó desde Bogotá a Cincinnati su libro Galería de espejos ( 1 , 2 ), puedo continuar nuestro diálogo sobre la poesía colombiana y sus aciertos y necesidades. 


Pero antes de hablar del libro de Roca, déjenme reiterar mi admiración por el trabajo que ha hecho en Portugal nuestra gran poeta Lauren Mendinueta. La antología de poesía colombiana, Um país que sonha ( 1 ,  2 ) **, es magnífica en la medida que por primera vez pone al alcance de un público tan selecto y exigente, como es el portugués, nuestro hacer poético. Y el hecho de que los 66 poetas, nacidos entre 1865 y 1965 ( cien años) e incluidos estén traducidos por Nuno Júdice, quizás el mayor poeta vivo actual de Portugal, es algo digno de gran orgullo para nosotros. Es una lástima que uno de nuestros buenos poetas, Jaime Jaramillo Escobar, no se dignara participar, a pesar de las múltiples solicitudes que Lauren le hizo. Digo esto para que no se piense, cuando empiece a circular la antología en Colombia, que este poeta fue excluido deliberadamente. 


He leído con gran entusiasmo el libro de Juan Manuel. Es obvio, y el poeta así lo dice, que este no es un libro crítico sino más bien sus impresiones, lecturas, meditaciones sobre la historia de la poesía colombiana, y en este proceso destaca lo que es más importante para él, lo que arma su edificio poético en cuanto tradición. La verdad es que esto es bastante respetable y no tiene posibilidad de críica, exceptuando la posibilidad que deja para que uno disienta a momentos, amigablemente, con sus asertos.


         Ahora bien, sin que esto sea una crítica, yo hubiera preferido que Juan Manuel nos hubiera entregado una memoria poética, donde se perfilara el espíritu de una época que él vivió y vive, y es aquella que salta de la década del 60 a la actualidad. Una memoria donde se pudiera ver con precisión y claridad el por qué de las diferencias estéticas y políticas entre los poetas y los escritores, el por qué de sus afectos y rechazos, para no usar la palabra odio, que no creo exista en Juan Manuel. Nadie como él ha vivido intensamente este ir de la poesía colombiana en los últimos 50 años. Si esta presencia se comparara con la mía, podríamos decir que él ha vivido el país real mientras que yo existo en un país inventado por la memoria y la imaginación.


         Obviamente que en muchas cosas estoy de acuerdo con Juan Manuel y comparto sus opiniones así como a veces el comparte las mías. A manera de anécdota personal, sigo todavía preocupado de que se me siga llamando “crítico nadaísta”, como si ese oximoron fuera una verdad irrefutable. Creo que la falta de una crítica académica profunda, seria, en Colombia, sigue creando estas posibilidades de calificación y encasillamiento. Si bien yo participé un poco en el movimiento nadaísta en algunos años de la década del 60, lo hice no para buscar una escuela literaria sino para encontrar almas afines en mi rechazo a la “inteligencia” colombiana del momento. Es por eso que todavía me asombra que se siga considerando a Jaime Jaramillo Escobar como el mejor poeta de los nadaístas. No puede haber un  poeta mejor en el nadaísmo porque todos son diferentes, así como no hay un poeta mejor en la generación de Mito, o en los poetas de lo que se denominó “generación sin nombre”, etc.
         Esto me lleva a lo que decía antes sobre la falta de una crítica académica seria, profunda, en Colombia. Creo que es necesario decir ¡basta! a los que continúan con nuestro inocente y cándido analfabetismo que proclama que la crítica se debe hacer desde el café, desde la poltrona que amerita buenos y malos. Vemos entonces que se resalta a poetas mediocres como los más grandes poetas de América Latina o se demerita a otros porque no se los entiende o porque no son amigos, etc. Creo que este fue uno de los males que trajo la vociferación nadaísta al ser interpretada como crítica literaria y no como proclama violenta contra la cultura colombiana en general. Lejos estaban los nadaístas de ser críticos literarios ya que la improvisación y la ignorancia los marcaba. Debemos reconocer que los nadaístas no se propusieron este camino porque estaba de frente contra sus prédicas libertarias, anarquistas, pero si lo tomó la generación siguiente, la encabezada por Juan Gustavo Cobo Borda, quienes buscaban retomar el juicio crítico de la generación Mito, hablo de Gaitán Durán o Charry Lara. Desafortunadamente estos poetas mezclaron la insolencia del nadaísmo con la autoridad crítica de Mito, y el resultado fue un enmascaramiento de la crítica, totalmente impresionista, como arma para establecer cánones, poderes en el campo literario, control de las instituciones culturales. Es por esto que podemos leer, con asombro, estas palabras de la profesora y poeta Piedad Bonnett: “Lo primero que celebro de Galería de espejos  es su tono, totalmente alejado de las jergas académicas que a menudo complican innecesariamente los textos críticos, como si partieran del supuesto de que la sencillez es enemiga de la complejidad.” ( 1 ). A pesar de que en ciertas ocasiones pudiéramos estar de acuerdo con estas palabras, especialmente con la crítica literaria que usa un multiculturalismo desprendido de lo literario propiamente dicho, ellas tienden a aprobar la improvisación, la falta de análisis, en el estudio de la literatura como vaso comunicante, “órfico”, como quería Lezama.
         Los norteamericanos, los franceses, los italianos, han construido su edificio en poesía gracias a la visión de sus grandes críticos, algunas veces desprendidos del acto mismo de crear. Northrop Frye, T. S. Eliot, John Crowe Ransom, Harold Bloom, Paul Valery, Roland Barthes, Gaston Bachelard, son nombres que recuerdo al azar. La pregunta es: ¿Dónde está nuestra exigencia crítica, si todavía pregonamos el sentimiento como juicio crítico? Yo sé que los poetas no tienen que ser críticos de poesía, y así lo veo en el caso de Juan Manuel Roca, quien no pretende de ello. El problema está en los que pretenden ser críticos sin  tener bases para ello, o en los que desde la academia deberían ayudar a fundar un pensamiento que se independice de los centros literarios, del amiguismo, y que por fin señale la educación como forma del conocimiento. Y este es un problema doble, porque bien sabemos que muchos no se atreven a opinar, a levantar un aparato crítico sólido, por miedo a las retaliaciones. Siempre le digo a mis alumnos acá en Cincinnati: uno de mis mayores miedos es tratar de opinar, decir lo que pienso, criticar, sobre lo que sucede en el mundo de la poesía en Colombia. Pocos son los que reciben la crítica sin considerar que esto no va contra la persona, sino que es un juicio con respecto a su oficio público.
         Como ven ustedes, amigos de NTC …, estos no son los pensamientos de un “crítico nadaísta” sino de un crítico académico colombiano.
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MENSAJES

De: Juan Manuel Roca
Fecha: 17 de junio de 2012,  01:39
Asunto: TELEGRAMA PARA ARMANDO ROMERO
Para: NTC …  ntcgra@gmail.com *

TELEGRAMA PARA ARMANDO ROMERO

Gracias por opiniones sobre "Galería de Espejos".  Aclárote que en ninguna parte te llamo "crítico nadaísta".  Digo que eres "el más riguroso ensayista del grupo". Vuelve, querido amigo, a página 38 de libro mencionado y lo verás. No se dónde leíste lo primero,  Stop.
Abrazo,    Juan Manuel Roca

* NTC … re-envió el telegrama  de manera inmediata a Armando Romero.  
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Aquí la página 38 del libro que habíamos publicado el 12 de mayo de 2012:  Armando Romero en el libro "Galería de espejos. Una mirada a la poesía colombiana del siglo XX" de Juan Manuel Roca. . http://ntcpoesia.blogspot.com/2012_05_12_archive.html
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Click derecho sobre la imagen para ampliarla en una nueva ventana.
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De: Laureano José Alba Camargo 

Fecha: 17 de junio de 2012,  21:52
Asunto: RE: Palabras sobre el libro de Juan Manuel Roca, Galería de espejos. .Por Armando Romero. /// Cincinnati, Junio 15, 2012. ->

Para: NTC periódioco Virtual , ntcgra@gmail.com


Sin conocer el último libro de Juan Manuel podría pensar que la poesía en Colombia, como en cualquier región del planeta ha sido un sujeto al que es inútil someter a un juicio único y personal, sobre todo a partir de la propia obra de quien intenta este ejercicio de gimnasia. Los estereotipos y "tics" de los poetas más reseñados en los medios es lo que ha ido imponiéndose. Y los clientes ajenos a la poesía han caído en la trampa. Después del escándalo de los nadaístas que tantos celebramos como espectáculo, han ocurrido hechos en la poesía que son mundos nuevos. Leer antologías es un hecho deprimente al observar algunos nombres que gozaron de cierta celebridad y sus huellas son lamentables. La poesía se mantiene, a pesar de los notables. Es una hecho de vida. Solo eso.

Laureano Alba


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De: ARMANDO ROMERO
Fecha: Cincinnati, 18 de junio de 2012,  14:03
Asunto: Diálogo con Juan Manuel Roca y Laureano Alba. Fwd: telegrama
Para: NTC … ntcgra@gmail.com

Mis queridos amigos de NTC… ,

         Celebro el marconigrama (palabra que nos recuerda a Marinetti) de mi querido amigo y admirado poeta Juan Manuel Roca, porque su aclaración me permite enfocarme de nuevo en esa calificación grupal para mi trabajo académico que me ha seguido por varios años. Mi filiación con el nadaísmo, a más de mi participación discreta en la década del 60, se debe casi exclusivamente a mi amistad con el poeta Jotamario Arbeláez. Fue él quien nunca me olvidó en los años en que prácticamente desaparecí del país gracias a mi continuo viajar por nuestra América toda. Muchas de las  antologías y ensayos sobre este movimiento en esas épocas niegan mi participación o la ponen como una nota al margen. Por ejemplo, un trabajo de Darío Jaramillo, que yo mismo publiqué en el número 128-129 (1984) de la Revista Iberoamericana de Pittsburgh, no incluye análisis sobre mi participación en este movimiento. La antología nadaísta hecha por Eduardo Escobar para Arango Editores (1992) me excluye también. Y la verdad es que nunca pensé que esta cercanía al nadaísmo me iba a marcar como poeta o ensayista o crítico perteneciente a una escuela literaria.
         El nadaísmo como yo lo entendí, y lo entiendo hoy, NUNCA fue una escuela o corriente literaria. El nadaísmo no es un creacionismo, un ultraísmo o un estridentismo, y ni siquiera un surrealismo. En 1967 dicté una conferencia en la Casa de la Cultura de Quito, invitado por Benjamín Carrión, la cual titulé “La revolución sin patas”. Y esa era la idea, una revolución que no va a ninguna parte. Una vez, en 1969, en Caracas, el poeta Juan Liscano me preguntó cuándo iba el nadaísmo a publicar su “cartilla” literaria. Y yo le respondí que precisamente el nadaísmo era eso, ninguna “cartilla” literaria, cada nadaísta podía tener la estética que le provocara, con tal que no se montara en “los camellos” de Guillermo Valencia. Y yo he hecho mi propia obra, a menudo distante  de Colombia, siguiendo mi hacer personal, no una estética nadaísta (que no existe, como se puede ver).
         Es así que cuando escribí mi libro Las palabras están en situación (1985) no lo hice pensando como un nadaísta sino como un académico, asimismo mi libro Gente de Pluma (1989), y es el criterio que utilicé en mi antología de la poesía latinoamericana, Una gravedad alegre (2007), etc. Agradezco a Juan Manuel sus generosos calificativos con respecto a mi trabajo pero disiento de nuevo ser "el más riguroso ensayista del grupo", porque yo no soy un ensayista o crítico de ningún grupo literario, o por lo menos así me veo y pienso. Es cierto que he escrito trabajos sobre el nadaísmo, pero lo he hecho con criterio académico, polémico a veces, pero definitivamente valorando y criticando el nadaísmo sin amiguismos o intenciones grupales.
         A pesar de pecar de exceso en la reiteración, vuelvo a llamar la atención a los lectores de poesía, y a los poetas mismos colombianos, sobre el hecho de calificar a los integrantes del nadaísmo como poetas superiores o inferiores, creando una competencia literaria que nunca existió dentro de este grupo, al menos como proposición filosófica o literaria. Jaime Jaramillo Escobar es un gran poeta pero NO es el mejor poeta del nadaísmo, porque en el nadaísmo no puede haber un poeta mejor o peor ya que no hay una estética general. Mi poesía, para no ir lejos, tiene poco que ver con la de Jaime ya que en su etapa más cercana a mi presencia con los nadaístas se acerca al surrealismo, y Jaime no tiene nada que ver con este hacer de la imagen. Es por esta razón, para desvirtuar esta “valoración” de los nadaístas, que en algunos de mis trabajos críticos he señalado que poetas que NO pertenecieron al nadaísmo, aunque pudieron haber estado cerca de él, como es el caso entre otros del mismo Juan Manuel Roca, Elkin Restrepo, Miguel Méndez Camacho, hubieran podido sin ningún problema haber formado parte de este grupo porque no existe una alineación estética: todos los nadaístas son diferentes, y en la diferencia se convierten en poetas colombianos, sin más, como son ellos. Y me atrevería a decir, si seguimos los “agrupamientos” al orden hoy en día, que un poeta como Juan Gustavo Cobo Borda, quien desafía con sus primeros poemas el establecimiento político y social colombiano, sería más nadaísta que Amilkar Osorio, quien escribe una poesía barroca, conservadora, en esta época, exceptuando sus poemas de adolescencia “Blusa roja” y “Plegaria nuclear de un coca-colo”.
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         Aprovecho también para seguir el diálogo que trae el poeta Laureano Alba, quien me parece se acerca al debate sobre la necesidad de aclarar el campo literario colombiano, pero con quien estoy en desacuerdo, en el sentido que considero un libro como el de Roca muy valioso. Roca nos permite ver su propia visión de la poesía colombiana, y estemos de acuerdo o en desacuerdo, esto es muy importante, y es un paso adelante en la búsqueda de un entendimiento de nuestro mundo literario. Como dije anteriormente, me hubiera gustado mucho ver en este libro algo más personal, algo que nos pusiera al tanto de ese suceder del mundo poético en Colombia en los últimos años. Yo sé que esto es muy difícil y peligroso en cierta manera, pero como adolecemos de una crítica académica incisiva, investigadora, imparcial, el testimonio de los poetas se hace imprescindible. Recuerdo que hace muchos años una revista literaria norteamericana me pidió hacer un número dedicado a la poesía latinoamericana con estudios individuales de un grupo de poetas que yo escogiera, acompañados éstos de estudios de críticos para cada poeta, y una muestra de su trabajo. Como suele suceder, el viento de los cambios canceló la revista y yo me quedé con gran parte del material ya listo. Sin embargo, este trabajo produjo el testamento literario de Fernando Charry Lara, de Fernando Arbeláez, entre otros, y el trabajo crítico de Rafael Gutiérrez Girardot sobre Charry Lara. Todo esto fue publicado posteriormente y ahora es material valioso en el estudio de nuestra poesía.
         Tampoco estoy de acuerdo en que el problema esté en las antologías. Es cierto lo que dice Alba de lo perecedero en muchas de ellas, pero lo importante es desarmar los centros de poder literario, los que permiten que poetas, algunas veces mediocres, se entronicen como poetas nacionales o internacionales.
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         Eso es todo por ahora, amigos de NTC, dejo para otro día mis reflexiones sobre ese hecho tan inusitado, extraño, que es el colocar a Pessoa al lado de Barba Jacob ( 1 ). Nunca lo hubiera pensando, es casi como poner a Paul Verlaine al lado de Ezra Pound.

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* Armando Romero  ( 1 )
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Texto reproducido en el blog de Lauren Mendinueta (Jun. 16, 2012): 
http://www.laurenmendinueta.com/armando-romero-comenta-galeria-de-espejos-el-libro-de-juan-manuel-roca/
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http://ntc-documentos.blogspot.com/2012_05_10_archive.html
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"... Pero antes de hablar del libro de Roca, déjenme reiterar mi admiración por el trabajo que ha hecho en Portugal nuestra gran poeta Lauren Mendinueta. La antología de poesía colombianaUm país que sonha ( 1 ,  2 ), es magnífica en la medida que por primera vez pone al alcance de un público tan selecto y exigente, como es el portugués, nuestro hacer poético. ..."
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OTROS TEXTOS y DOCUMENTOS
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Las lunas de Roca
Por: Ángel Castaño Guzmánacevedo.tatiana@gmail.com
El Espectador .com ,  Cultura |10 Jun 2012 - 9:00 pm : http://www.elespectador.com/impreso/cultura/articulo-352403-lunas-de-roca . Impreso: 11 Jun.
Quien busque en Galería de espejos*, el más reciente libro de ensayos del poeta colombiano Juan Manuel Roca, una minuciosa descripción de las influencias y los resultados de cada generación poética nacional, un cruce de miradas que sin descuidar los mecanismos de la estética eche mano de datos sociológicos y políticos para trazar un panorama a la vez amplio y detallado, no encontrará nada de ello en el volumen editado por Alfaguara.
Sin embargo, lo anterior no le resta importancia al trabajo a todas luces honesto del bardo antioqueño. El mismo Roca reconoce la subjetividad de su exploración al mencionar en las líneas liminares del capítulo Los espejos fragmentados, el ineludible acento personal de cada sentencia: No todos los espejos nos devuelven la misma mirada. En una galería de ellos siempre hay una luz distinta. Antes de comentar la imagen devuelta por la luna de esas páginas, menciono la valía del testimonio dado por los protagonistas de la historia –en el fondo la obra glosada no es cosa distinta a una bitácora de lectura, a las memorias codificadas del autor–, pues si bien carece del pulso taxidérmico de la academia revela caracteres sólo visibles para los artistas. Cualquiera provisto de mediana sensatez le prestará atención a la conversación sostenida sobre cine por Truffaut y Hitchcock; también se la dará, desde luego, a las opiniones de uno de los nombres significativos de la lírica latinoamericana vigente, así estas, lo repito, no pasen de ser impresiones cimentadas en la intuición, verbigracia la creencia de que a pesar de su condición de óperas primas Suenan timbres y Los poemas de la ofensa hacen palidecer el resto de la producción de Vidales y Jaramillo Escobar. No hay sorpresas, salvo quizá el lugar marginal otorgado a la obra de William Ospina, ni sobresaltos, en la revista de Roca; tampoco, omisiones mayúsculas ni inclusiones polémicas. El saldo de decapitaciones es bajo, apenas dos: Guillermo Valencia y Gonzalo Arango. El primero encarna la antítesis de la buena poesía mientras el autoproclamado profeta del nadaísmo es puesto en la frontera del chispeante prosista y del versificador nadista –perdonen el roqueano juego de palabras–. A última hora recibe indulto Eduardo Carranza al trocar las muchachas suspirantes de Canciones para iniciar una fiesta por la cofradía de fantasmas de Epístola mortal. Los aplausos son ofrendados, en orden de intensidad y duración, a Aurelio Arturo, Héctor Rojas Herazo, Álvaro Mutis, Luis Vidales, Luis Carlos López, de quien se nos informa que la desviación de un ojo y no su ausencia fue el padecimiento ocular del cartagenero; Jorge Gaitán Durán y Fernando Charry Lara. Lo dicho: ni sorpresas ni sobresaltos. Un lector informado habría delineado un croquis similar, aunque difícilmente con semejante destreza.
Algunos pasajes del libro en comento, con leves variaciones, hacen parte de Cartógrafa memoria (2003), publicado por el Fondo Editorial de la Universidad Eafit – concretamente los dedicados a José Asunción Silva, Aurelio Arturo, Luis Vidales y el ensayo final sobre la incidencia de la confrontación armada en la ars poética colombiana–. En diversos momentos, el autor señala con acierto que la suya es una de las tantas historias de la poesía colombiana de la centuria pasada. Diestro poeta, novelista de cortos alcances, ensayista ajeno a la querella, ingenioso hacedor de travesuras verbales –quien haya asistido a una de sus conferencias atesora varias–, cuentista prescindible y periodista de ocasión, Roca conquistó un sitio nada despreciable en el actual horizonte de las letras hispanas. Con el paso de los años aumenta el número de voces que lo incluyen en las quinielas del Nobel de Literatura. A fin de cuentas, eso no importa. Perteneciente a la generación desencantada –propone el término inxilio para llamar a los líricos aparecidos una vez el incendio del nadaísmo perdió altivez–, califica la creación poética a partir de su consciente alejamiento de la gravedad de opereta y de la manía de encontrar en todo lado, incluso en la amada vulva, un jardín.
* Galería de espejos. Juan Manuel Roca. 2012. Alfaguara.298 págs. Ensayo.
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jueves, 14 de junio de 2012

Outro país de poetas - a Colombia. Por David Teles Pereira. IBSILON, Junio 1, 2012. Portugal.

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Gracias al aporte y colaboración de Lauren Mendinueta

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* Se actualiza periódicamente. Junio 14,  2012

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Outro país de poetas - a Colombia

 Por David Teles Pereira

IBSILON, Suplemento cultural del periódico PÚBLICO de Portugal. 1 de junio de 2012.
Texto original en Portugués: http://omelhoramigo.blogspot.com/search/label/textos%20do%20%C3%ADpsilon. O ampliando la segunda imagen. 



Reseña publicada en IBSILON 
Suplemento cultural del periódico PÚBLICO de Portugal.
1 de junio de 2012

En pocas ocasiones la reseña de un libro de poesía ocupa la página completa de un periódico de circulación nacional en Portugal. 
Esta es una de esas felices ocasiones. 

Click derecho sobre la imagen para ampliarla en una nueva ventana.  
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EN PDF: 
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Prólogo y selección de Lauren Mendinueta
Traducción de Nuno Júdice
Editorial Assírio & Alvim, 2012

Por David Teles Pereira

Traducción por Lauren Mendinueta.
Publicada (Jun. 14, 2012) en su portal: http://www.laurenmendinueta.com/colombia-otro-pais-de-poetas/

En Portugal las antologías colectivas de poesía extranjera nunca lograron ser más que proyectos descontinuados y, casi siempre, individuales. Hasta hoy ninguna editorial manifestó la más mínima intención de construir de forma crítica y sistemática un conjunto de antologías de poesía de otros idiomas, trabajo, que de ser tomado en serio, daría a los lectores portugueses un mapa de iniciación sin paralelo en la historia de las publicaciones de nuestro país. Tal vez sea justo reconocer en las editoriales Assírio & Alvim y Relógio d’Água un papel menos tímido a este propósito que el de su competidoras, pero aún así sus publicaciones son demasiado puntuales como para que se pueda hablar con propiedad de un verdadero proyecto.
Sirva esto para decir que basta con la publicación de “Un país de sueña (cien años de poesía colombiana) para que Lauren Mendinueta y Nuno Júdice ganen un lugar destacado en la divulgación de poesía en lengua extranjera. Este es, a pesar de todo, el mérito que esta obra tendrá siempre, y en cualquier circunstancia, en nuestro panorama editorial, sintomático de una dependencia de la poesía, principalmente si tenemos en cuenta que estas antologías panorámicas, por su dimensión y por los costos, difícilmente podrán ser publicadas por pequeñas editoriales que, en otras vertientes de la poesía todavía impiden el olvido. Libros como este son indispensables en un universo editorial en el que la publicación y la divulgación de poesía extranjera son por lo demás insatisfactorias.
“Um país que sueña” es una antología de cien años de poesía colombiana, no los últimos cien años, sino de aquellos que transcurrieron desde el nacimiento de José Asunción Silva, uno de los primeros modernistas, en el sentido de Rubén Darío, quien además construyó un universo estilístico y referencial próximo del gran poeta nicaragüese: El paciente:/Doctor, un desaliento de la vida/ que en lo íntimo de mí se arraiga y nace,/ el mal del siglo el mismo mal de Werther,/ de Rolla, de Manfredo y de Leopardi./ () El médico:/Eso es cuestión de régimen: camine/ de mañanita; duerma largo, báñese;/ beba bien; coma bien; cuídese mucho,/ ¡Lo que usted tiene es hambre!(p.27). Para completar puede contarse que el día 24 de mayo de 1886 Asunción Silva le pidió a un amigo médico que dibujara una cruz en el corazón. Esa misma noche se suicidó con un tiro en el lugar señalado.
A propósito de este poeta varios de los textos de otros autores, que van poblando esta antología, manifiestan una curiosa intertextualidad con su obra, comenzando por el de Santiago Mutis (hijo de Álvaro Mutis, otro de los grandes poetas colombianos) que tiene por título el nombre del poeta de Bogotá y que refleja, de cierta manera, los procesos de diálogo y conflicto que las generaciones de poetas colombianos han mantenido con su primer modernista: “ A lo largo de cien años/ hemos luchado para que al fin te parezcas/  a nosotros—dueños de tus cenizas/ Tu integridad/nos irrita y avergüenza/ Tu dignidad/ ofende/ a quienes han preferido/ otros caminos.” (p. 330).
Conviene mencionar que los los cien años retratados en esta antología corresponden a un periódo particularmente turbulento de la historia de Colombia, marcado por una gran inestabilidad política y social y por episodios de gran violencia, una época oscura, como aparece descrito en el prólogo de esta obra. Al leer ese texto firmado por Lauren Mendinueta, el lector no puede dejar de sentirse cautivado por lo que propone, mostrar la poesía colombiana como »un espejo en el que se refleja (su) sociedad« (p.15), en esa extrañesa resultante del hecho de que la poesía es opuesta y, al mismo tiempo, fiel a  la realidad.
Digamos de una vez que esta tesis, que aparentemente tiene todo el sentido en el caso colombiano, es muy poco recomendable en la generalización que las palabras de la autora, a pesar de su llanura, dan a entender. Basta pensar unos segundos en neustra propia historia, también ella marcada por una serie de periódos oscuros, y que no por eso fueron poéticamente los más enriquecedores. Parece que la historia de la poesía nos permite concluir que su florecimiento o su agonía dependen mucho más de los poetas y poco de los acontecimientos. Lo que actualmente se escribe en Portugal es, en parte, prueba de lo que acabo de decir.

Esto no afecta, de ninguna manera, el mérito de este trabajo, al cual debe darse el mayor de los destaques. Después de leer el prólogo no es difícil intuir que la llegada las librerías de esta antología se debe, en casi toda su dimensión, al esfuerzo personal de Lauren Mendinueta. Pero también al excelente trabajo de Nuno Júdice, que tradujo cerca de 400 páginas de poemas de más de sesenta poetas.
Pero, incluso así, esto no es impedimento para llamar la atención hacia algunos aspectos menos logrados de esta antología. En el principio del prólogo la autora dice que “esta no es una antología crítica ni exhaustiva. De haber sido crítica reseñaría menos autores, de haber sido exhaustiva incluiría necesariamente muchos más” (p.14). Una antología crítica no se refiere propiamente a un criterio cuantitativo, pero sí a un trabajo de construcción y sistematización de una propuesta de lectura que tendrá, normalmente, un resultado menos inclusivo. No es por el número de poetas incluidos que esta antología no es crítica, sino por la falta de criterio en la selección, que se debe en parte al número de poetas escogidos, pero principalmente a los pocos poemas escogidos de cada poeta, a la falta de pistas de lectura sugeridas en el prólogo o a las cortas notas biográficas y a la incapacidad de, tanto estos elementos como la selección de los poemas, dar a entender a los lectores las singularidades, las propuestas y tensiones de la poesía colombiana entre 1865 y 1965.
Este sistema de presentación y de selección tienen el gran inconveniente de nivelar por lo bajo las antologías. Los pocos poemas que se eligen por cada autor (normalmente tres o cuatro) impiden que se destaque que hay grandes poetas nacidos en este periodo de la literatura colombiana. Merecían mayor destaque autores como Guillermo Valencia, León de Greiff, Álvaro Mutis o Gonzalo Arango, este último, incluso así, antologado con algunos de los más interesantes versos de este libro: Éramos dioses y nos volvieron esclavos./Éramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata./Éramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.( p.165) En este mismo sentido, admitiendo que en cien años de poesía Colombia ha producido muchos más poetas merecedores de se antologados, no es por esto que la selección deja de se bastante inclusiva y que, en un último análisis, termina por conducir a una acumulación de poemas que, salvo la cronología, ni viene ni  va para ninguna parte. En otras palabras, al terminar la lectura de “Un país que sueña” uno queda conociendo a más de sesenta poetas colombianos, pero, infelizmente, poco conocerá de la poesía colombiana. Es de lamentar que sea así, principalmente porque queda por demostrar aquello que se escribió en el prólogo: Colombia es “un país en el que se escribe una gran literatura” (p. 17) o “es un país de poetas”. (p. 14)
Por otra parte, cuando Lauren Mendinueta destaca la relevancia que los periodos de convulsión y violencia de la historia colombiana tuvieron en las obras de gran parte de los poetas antologados, habría sido interesante que este libro procurase en parte mostrar eso mismo, lo que ocurre solo en algunas excepciones, como en los poemas escogidos de María Mercedes Carranza, una de las mejores secuencias de este libro: : Las ventanas muestran paisajes destruidos,/ carne y ceniza se confunden en las caras,/en las bocas las palabras se revuelven con miedo./ En esta casa todos estamos enterrados vivos.(p. 253) o “El asesino danza la Danza de la Muerte:/ un paso adelante, una bala al corazón,/
un paso atrás, una bala en el estómago.(…) /Todas las lenguas de la tierra maldicen al asesino. (p. 256)
Los reparos que se hicieron deben, incluso así, ser atenuados. Es de elogiar que alguien invierta semejante esfuerzo personal en la divulgación de poesía, ya que aunque fuera  tan sólo por eso, esta antología merece un enorme elogio. E, todavía más, porque en 400 páginas de poemas hay momentos que consiguen superar el tono general al que los problemas de trabajo formal acabaron por conducir: “La poesía es la única compañera/ acostúmbrate a sus cuchillos/ que es la única. (de Raúl Gómez Jattin, p. 245).
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* Se actualiza periódicamente. Junio 14,  2012